Tuesday, 17 September 2013

Llamamiento a la precaución con Putin

This article was originally written in English for Nouse, a newspaper at the University of York. Please click on this link to read the original.
Os dejo una traducción de un artículo que he escrito para un periódico de mi universidad sobre la carta de Putin al New York Times.



Como estudiante de política siempre he tenido ideas preconcebidas sobre Putin. Debo admitir que nunca lo habría imaginado como un genial orador. Su reciente carta al New York Times, si verdaderamente la ha escrito él, deja entrever lo contrario.

En lo que puede o puede no ser una coincidencia, el Sr Putin envió una carta al New York Times este pasado Día Patriota (el aniversario del 11-S), hablando sobre Siria y enumerando las razones por las que Estados Unidos no debe hacer una intervención militar.

Algunas de las razones que da son de esperar, viniendo del carismático líder ruso. Afirma que los rebeldes están lejos de estar a favor de la democracia, y de hecho algunos rebeldes en el extremo político han sido considerados terroristas por Estados Unidos y Occidente. También afirma que fue la oposición y no el Ejército sirio quien ha usado gas tóxico. El uso de estos términos sugiere quién Putin ve como parte legítima en el conflicto sirio.

Por otro lado, el Sr Putin da otra serie de argumentos en contra de una intervención unilateral estadounidense que esperaríamos que los dieran los grupos que se oponen al putinismo, y no Putin en persona. Apela a la preponderancia de la diplomacia sobre el poder militar, e incluso deja entrever que la cooperación internacional sobre Siria puede llevar a una mejorada cooperación en otros aspectos. Algunos ven una amenaza subyacente en esto. Es importante recalcar que Putin alaba a Naciones Unidas como la ‘organización internacional universal’, y advierte acerca de los peligros de una acción unilateral: puede llevar a un desequilibrio de poder en toda la región, incluyendo a Egipto, Turquía e Israel. Si la ONU pierde su influencia, acabará quebrada como la Liga de Naciones en su día. La amenaza subyacente es recalcada aquí, dejando la pelota en el tejado de Estados Unidos.

Su argumento más fuerte es legal, sin embargo. Putin afirma que Rusia no defiende a Al-Assad sino a la ley internacional. En sus palabras, “la ley es la ley y debemos seguirla nos guste o no”. Recordemos que una intervención militar sólo puede ser aceptada si se efectúa sobre una base humanitaria y con aprobación del Consejo de Seguridad.

Se ha catalogado a Putin como un hipócrita. Ataca lo que él ve arrogancia y Obama excepcionalismo, y le recuerda a Obama que “Dios nos creó a todos iguales”. Parece algo irónico. Estados Unidos no es ningún modelo de igualdad, pero Rusia tampoco lo es. La desigualdad de ingresos es casi tan alta en Rusia como en EEUU, por no mencionar el tema de los derechos de los homosexuales en Rusia, algo que todo el mundo se empeña en ignorar.

La precariedad de los derechos humanos en general en Rusia no nos es desconocida, y los derechos homosexuales con más motivo aún. No hace mucho un adolescente homosexual fue secuestrado y torturado hasta la muerte por neo-nazis rusos, por ser gay. Aunque esto se grabó y colgó en internet, nadie ha hecho nada al respecto. La saltadora con pértiga rusa Yelena Isinbayeva ha dicho que está implícito en el carácter ruso que los hombres estén con mujeres y viceversa, que todo el tema homosexual en Rusia simplemente no ocurre.

¿Cómo puede Putin alabar las virtudes de la igualdad y no dar la igualdad más básica de todas a todos los ciudadanos de su país? Quizás podamos encontrar la respuesta en su misma carta: la ley debe ser respetada sea justa o no, según él. Lo que quizás no acaba de entender Putin es que cambiar la ley es mucho más fácil a nivel nacional que a una escala del Consejo de Seguridad.

Rusia siempre ha sido conocida por su buena propaganda. Después de todo, ¿puede alguien imaginar que Obama fuera autorizado a escribir una carta abierta en Pravda defendiendo una acción militar en Siria? Los medios rusos están mucho más controlados, y esto no se nos debe olvidar.

De cualquier manera, al César lo que es del César. Esta carta, junto con negociadores rusos, probablemente ha ayudado a conseguir el acuerdo diplomático entre los estadounidenses y los rusos, alcanzado en Ginebra, que verá las armas químicas sirias destruídas por observadores internacionales. Esto no se trata de si gana Obama o Putin, en este caso los únicos ganadores son los sirios.

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